sábado, 27 de enero de 2007

ALGO ANDA MAL EN ESTE PAÍS

Es diaria y dura la lucha mental y espiritual contra el pesimismo que llevamos dentro los dominicanos. Muchas y poderosas son las señales y golpes que refuerzan tal pesimismo ancestral. En este inmenso océano de sombras, afortunadamente, casi todos mantenemos un fuego de esperanza encendido en la cueva mas escondida del laberinto de nuestras almas y mentes.

Ese pesimismo no es un tema estrictamente cultural o étnico, tiene fundamentos estructurales en la forma en que funciona la economía y sociedad dominicanas. Ya son muchos los estudios comparativos internacionales que arrojan la misma conclusión: Republica Dominicana se desarrolla por debajo de su potencial, ya que tiene un ingreso per capita de clase media pero un nivel de bienestar social e institucionalidad de país pobre. Y así mismo es el país por dentro, con enormes disparidades y disfuncionalidades que van y vienen entre luces y sombras.

Los años de escolaridad son menos y su calidad es mucho peor de lo que se predeciría por la experiencia de otros países cuando han tenido o tienen hoy en día nuestro ingreso per capita. Siempre pasa cuando la preparación y salario de los maestros tienen estándares bajos. Y así se van creando dos países, el de los que recibieron educación privada de mas o menos buena calidad y el de los demás (Belindia llamaba un gran economista a este tipo de países duales, Bélgica e India conviviendo en el mismo espacio nacional). Salvo contadas excepciones (con los dedos de una mano), internacionalmente nos distinguimos en todas las áreas que menos talento en ciencias, capacidad de pensamiento abstracto y tecnología requieren: baseball, música típica, delincuencia, zonas francas, entretenimiento y playas.

Las muertes prevenibles son mas frecuentes de lo que la importación de automóviles lujosos sugeriría, además de que aun nos damos el lujo de pocos países de no tener seguridad social funcional. Mujeres y niños mueren cada día en cantidades típicas de países africanos, así como mueren los hombres jóvenes a balazos o por descuido. Los hospitales dominicanos están mejor equipados para atender las enfermedades típicas de países mas pobres, como los haitianos, que para atender la de los propios dominicanos cuyo ingreso per capita es cerca del doble que el de aquellos.

La electricidad consumida por persona es menor y su precio mayor que en relación a casi todos los países comparables que también son competidores nuestros en el comercio internacional. Este es uno de los pocos países del mundo en que el gobierno reprime el consumo de energía porque mientras más se genera mas se pierde, la receta perfecta para que la electricidad sea mas costosa de lo que realmente es--como si no se pudiera caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Y ahora, en un acto desesperado, se modifica la ley de electricidad con el argumento de criminalizar el fraude, pero pasando de contrabando mayores poderes discrecionales a la superintendencia para debilitar los derechos de los consumidores y hacer aun más difícil abaratar la electricidad.

Algo que ya no se comenta mucho, el peso de los impuestos indirectos que empeoran la distribución del ingreso es mayor en el presupuesto nacional que lo que sugeriría la concentración del ingreso. Es decir, mientras menos ingreso tiene la gente mayor es el peso de los impuestos que paga. Y la vía escogida esta vez es encareciendo combustibles, lo que encarece todo lo demás casi sin que la gente se de cuenta, así como bebidas, tabaco y diversión, que unido al toque de queda virtual de horarios de consumo nos están convirtiendo nuestras ciudades en las más aburridas del mundo (ni los mormones, ni los pensionados europeos querrán visitarnos).

No nos faltan leyes penalizando comportamientos indebidos, pero la evasión parecería muy fácil y muchas veces los que están encargados de aplicar las leyes son los mismos que las violan impunemente. Por esa razón es que cada vez que las autoridades se esfuerzan un poquito terminan capturando mas policías y militares que civiles, y hasta fiscales caen abatidos a balazos. ¿Y es que creen que los civiles no toman nota de tales cátedras magistrales de cómo delinquir o ajustar cuentas?

Puede ser que lo que mantiene encendida la esperanza en medio de las sombras es que sabemos lo que hay que hacer y hasta como hay que hacerlo. Lo frustrante es que vemos como día a día pasan los años y hasta las décadas sin que esas cosas se hagan como deben hacerse. Es como si los que han dirigido la nación quisieran reinventar la rueda cada vez que tienen la oportunidad y los recursos para hacer algo significativo.

A ningún gobierno se le ha ocurrido resolver uno o dos grandes problemas a la vez, eso parecería demasiado simple y sin gloria, por lo que se dedican a enfrentar todos los problemas de una vez y, además, se inventan nuevos problemas y terminan resolviendo ninguno y hasta creando verdaderos problemas nuevos. Cualquier semejanza con el tema del metro de la Máximo Gómez a propósito es, ya que no es otra la razón por la cual terminó el año pasado el presidente haciendo cómplice al congreso de transferencias de fondos de salud y educación para el metro. En el presupuesto de este año continua la mentira, pero con apuestas mayores.

De esta forma se van acumulando leyes, instituciones y obras inconclusas que se adhieren parasitariamente chupando recursos, energías y esperanzas para la solución de los grandes problemas. Es así como también se acopian frustraciones y descontentos que adquieren carácter casi patológico en la población y los únicos que lo soportan son las caravanas del desierto que acampan cerca de las inagotables fuentes de aguas clientelistas del partido en el poder en ese momento.

En conclusión, algo anda muy mal en este país.

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